AMELIA PÉREZ DE VILLAR
escritora, editora y traductora
CRÓNICAS ROMANAS
CRÓNICAS ROMANAS. Editorial Fórcola, 2013.
Tengo cierto cariño a este personaje algo antipático e incómodo para muchos, para mí misma hasta hace poco tiempo. Mi primer trabajo de edición fueron sus Crónicas literarias y autorretrato (Fórcola, 2011) y ahí fue donde descubrí el placer de traducirle y cuando me dejé cautivar por su extravagante biografía. Roto el hielo con una obra breve, compuesta básicamente por retratos de escritores, quedó claro que valía la pena ahondar en la faceta periodística de esta gran figura universal, máximo exponente del Decadentismo. Y aunque su obra como periodística es ingente y hay muchos temas que pueden resultar interesantes incluso para el lector de hoy, el elegido fue al final el de la ciudad de Roma a finales del XIX. Una crónica de primera mano servida por, tal vez, el primer cronista moderno. Todo un “repórter”, como se decía en la época, ofreciéndonos un retrato de una Roma desaparecida pero aún viva y reconocible para todos los que la hayan visitado o estén planeando hacerlo.
Ensayos
HIJOS DE BABEL
HIJOS DE BABEL. Editorial Fórcola, 2013.
Lucía Sesma, amiga y colega, tuvo esta idea fantástica de escribir un ensayo sobre traducción a varias voces -tantas veces lo hemos definido como “polifónico” o “coral”- del que soy un orgulloso y digno catorceavo. Catorce traductores en activo observan el ejercicio de la traducción, cada uno desde su punto de vista particular, desde las complicaciones del idioma de partida o del soporte para el que traducen, y reflexionan sobre él. A mí me ha correspondido hablar de “la posibilidad de traducir”, frente a esa idea romántica, algo excéntrica, que defiende que existen palabras, ideas o conceptos imposibles de trasladar de una lengua a otra.
DICKENS ENAMORADO
DICKENS ENAMORADO. Editorial Fórcola, 2012.
Es el último libro que he publicado. Mi debut como ensayista. Inesperado, sorprendente, y con una acogida excepcional por parte de críticos y lectores. Elaborado a partir de la correspondencia que intercambiaron Charles Dickens y su amor de juventud, Maria Beadnell, esta historia de la que tan poco se ha dicho resultó guardar en su interior un tesoro de revelaciones. Después de muchos meses de investigación y búsqueda de datos para resolver un proyecto de traducción, el universo amoroso de Dickens se reveló tan rico y sorprendente que dio lugar a este ensayo biográfico que me ha permitido estudiar y poner al servicio de los lectores una faceta desconocida del gran novelista inglés y esclarecer las implicaciones que sus amores tuvieron en su obra, mundialmente conocida y difundida.
Traducciones
NOVELISTAS
NOVELISTAS (Henry James). Ed. Páginas de Espuma, 2013.
Traducir a James son palabras mayores, por varias razones. Es un escritor complejo, y eso lo sabe cualquiera que haya leído algo de él, además de ídolo y maestro de lectores y escritores, sobradamente conocido, ampliamente traducido y publicado, y parte importante del acervo cultural de Occidente. Las cuestiones obvias en cualquier tarea de traducción –que se entienda, que se transmita el mensaje, que el resultado sea fiel al original y que quede correcto pero “jugoso”– se vieron elevadas a la enésima potencia por todo lo anterior. Sus excesos léxicos y sintácticos no facilitan el cometido del traductor, que se enfrenta continuamente a la necesidad de tomar decisiones: pulir sin aplanar el estilo, mostrar toda su suntuosidad sin resultar extraño en una lengua con la que el original no tiene demasiado en común, cargar las tintas sin superar al propio James. Transmitir ya no su lenguaje sino su forma de usarlo, reproducir en castellano la sensación que tendrán, al leerlo en su idioma original, los lectores anglosajones no ha sido sencillo. Por otra parte, superado el “sufrimiento” inicial y tras trabajar varios meses con la presión que suele provocar un rasero tan alto, disfruté mucho del proceso de revisión, cuya diferencia de enfoque con respecto a la traducción, y la distancia con la que se aborda, me permitió dar, verdaderamente, “otra vuelta de tuerca”.
CRITICAR FICCIÓN
CRITICAR FICCIÓN (Edith Wharton). Ed. Páginas de Espuma, 2012.
Concebido como segunda parte de Escribir ficción, este volumen me dio la oportunidad de volver a uno de los autores con los que más he disfrutado traduciendo. Comprende una serie de artículos publicados en distintas revistas entre 1914 y 1938 y, aunque la crítica literaria y su ejercicio es su denominador común, la temática y su forma de abordarla nunca es estanca. Retoma el ejercicio creativo del que hablara en el primer volumen, recupera su tono didáctico, de dulce amonestación sin perder rigor, dejando de lado la crítica pura, y nos regala un retrato del Nueva York de su niñez que es literatura en estado puro: una especie de lección práctica. En contra de lo que pueda sugerir su título es una obra amena que pueden disfrutar todos los lectores interesados en leer de verdad, y aquellos que decidan lanzarse a la aventura de escribir y reseñar.
CRÓNICAS LITERARIAS
CRÓNICAS LITERARIAS Y AUTORRETRATO (Gabriele d’Annunzio) Fórcola, 2011.
Este libro supuso mi debut como autora de una edición. Cuando Javier Jiménez, director de Fórcola, leyó mi prólogo de Escribir ficción, se animó a confiar en mí no sólo para escribir el de esta colección de artículos periodísticos de d’Annunzio: también dejó en mis manos el prólogo y las anotaciones. De este modo lo que había comenzado como una traducción se convirtió en una edición crítica: la recuperación de una figura literaria incómoda a través de su faceta periodística, que luce en este pequeño volumen en forma de retratos de artistas universales de las letras y la música de la talla de Wagner, Shelley o Tennyson. Fue un trabajo minucioso y delicado, pero también muy bonito, y me ha dado muchas satisfacciones: para la crítica fue toda una sorpresa, y tuvo una acogida excelente.
ESCRIBIR FICCIÓN
ESCRIBIR FICCIÓN (Edith Wharton). Ed. Páginas de Espuma, 2011.
Es mi segundo trabajo con la editorial Páginas de Espuma. Muy importante para mí porque supuso mi continuidad, por primera vez, en el mundo de la traducción literaria, y porque es una obra tan exquisita, tan maravillosamente escrita y tan imprescindible, que el trabajo fue una delicia de principio a fin. La única dificultad que planteaba era mantener en todo momento la precisión de la autora en su léxico, en sus expresiones, sus comparaciones, sus metáforas. Creo que es el primer libro con el que he disfrutado traduciendo. Paul Viejo, editor de la casa, me pidió cuando estaba a punto de entregarlo que hiciera también el prólogo. Fue una sorpresa enorme que me llenó de satisfacción y que luego me ha proporcionado otras muchas, porque el libro –que en contra de lo aparentemente técnico de su título, es asequible para cualquier lector– ha cautivado a propios y extraños.
ENSAYISTAS Y PROFETAS
ENSAYISTAS Y PROFETAS (Harold Bloom). Ed. Páginas de Espuma, 2010.
Llegó justo dos años después del último encargo. Nada me hacía presagiar que sería el primero de una serie ininterrumpida, pero lo fue. Llegó a finales de septiembre de la mano de Javier Jiménez (entonces director de la colección Voces de ensayo de esta editorial) y fue un libro profético. Este proyecto, que me acompañó durante el final del otoño, todo el invierno y el comienzo de la primavera, me puso en el mapa de la traducción literaria e hizo posible todo lo que vino después. De modo que le debo mucho al señor Bloom, aunque fue un bautismo de fuego un poco duro: incluye esbozos más o menos profundos de diversos ensayistas, universales y de todas las épocas, gran cantidad de citas en el texto, exentas, e incluso poemas completos y, tanto por su variedad como por su enfoque puede decirse que es un Bloom en estado puro, con lo que eso conlleva.
LA ESTRATEGIA DEL COLIBRÍ
LA ESTRATEGIA DEL COLIBRÍ (Francesco Morace) Ed. Experimenta, 2008.
Traduje La estrategia del colibrí un poco por carambola, una de esas carambolas habituales en este círculo. El traductor escogido no podía asumirlo, y llegó hasta mí. Es el primer libro que traduje del italiano, un tratado de sociología ma non troppo que trata de las costumbres y usos de las distintas poblaciones del planeta en materia de estética y en cuanto a su forma de explotar sus rasgos distintivos, su imagen de marca. La capacidad de síntesis de Morace, su experiencia didáctica y su claridad expositiva facilitaron enormemente un trabajo que en aquel momento supuso para mí un reto por temática y por el idioma, dado que era la primera vez que abordaba la traducción de un texto en italiano de esa envergadura.
SOUND BITES
SOUND BITES (Alex Kapranos) 451 Editores, 2007.
Todos los libros que he traducido son igual de importantes para mí: unos por unos motivos, otros por otros. Cada uno ocupa en el elenco un lugar destacado por haber supuesto algo en mi trayectoria. Sound Bites me dio la fuerza que necesitaba para volver a empezar, para seguir si podía, y para encajar las negativas. Por primera vez me lancé a proponer un proyecto a un editor, y asumí en solitario la responsabilidad de no desanimarme si no salía adelante. Conté con la ayuda y el apoyo de Margarita Sañudo (que me trajo el libro de Londres, recién salido al mercado) y de Javier Azpeitia, entonces editor de 451, que acabó publicándolo porque el proyecto le sedujo. Su aceptación me causó enorme alegría, pero sabía de antemano que tal vez no tuviera continuidad como traductora en la editorial. Pensé que, en todo caso, era un libro que valía la pena traducir y me serviría de tarjeta de presentación en otras editoriales. Sucedió, sí, pero no fue inmediato. Con este proyecto también aprendí a ser paciente, y logré desarrollar un plan de trabajo (traducción, repaso y revisión) que me ha facilitado mucho las cosas después. Es un libro curioso, de viajes podría decirse, donde el autor habla de las especialidades gastronómicas que va probando mientras viaja por el mundo con su banda y recuerda sus vivencias en casa, o rememora su niñez. Se publicó en The Guardian en forma de columna, durante varias semanas, antes de compendiarse en este volumen. Un reto a escala léxica (emplea un abanico de registros que va desde el slang hasta el arcaísmo) supuso para mí un importante aprendizaje en cuanto a técnica de trabajo y… sí, al final conocí al autor. A fecha de hoy, único autor vivo al que he traducido.
Relatos
“Líneas paralelas”
LAS MEJORES HISTORIAS DE AMOR. Pigmalión, 2012.
Mi penúltima incursión en la literatura breve está incluida en un volumen publicado por Sial el 14 de febrero de 2012, con motivo de San Valentín. Coordinado por Antonino Nieto, comparto escenario con grandes como Luis Alberto de Cuenca, Ouka-Lele o el Zurdo. Es la historia de un viaje de ida y vuelta en tren, de una viajera que no llega a su destino, y de un círculo que se cierra. Y me gusta porque, en el fondo, es un corte de manga al amor tal como nos lo han vendido siempre.
“Vendrán tiempos mejores”
MUJER, SU MUNDO Y VIVENCIAS. Navalmoral de la Mata, 2008.
Es una historia que me gusta mucho. Una indigente que ha perdido el trabajo, pero no la memoria ni la dignidad. Como casi todos mis relatos, la historia no es complicada. Algunas pueden calificarse de muy vistas, incluso manidas… pero ¿quién dijo que en literatura sólo había tres grandes temas, el resto eran variaciones? Pues basándome en esto creo poder afirmar que su originalidad radica en la forma de contar un momento muy concreto de su día a día, y un descubrimiento sorprendente. Y me gusta, también. Nunca he presentado nada a publicación si no estaba completamente convencida. Así que lo envié a otro concurso, convocado con ocasión del Día Internacional de la Mujer 2008 por el Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata. Creo que publicaron en este volumen todos los que recibieron. Cuando llegó a casa el aviso de correos (me enviaban un ejemplar del libro) pensé que era una multa.
“Manuela”
LOS NUESTROS SON TODOS. Fundación Derechos Civiles, 2005
La fiebre de los concursos continuó, y aunque en su mayoría mis relatos no llegaban a buen puerto, de cuando en cuando recibía una buena noticia. Lo fue, en junio 2005 la carta donde me decían que estaba entre los diez finalistas del concurso que convoca anualmente la Fundación de Derechos Civiles Civilia. No gané, pero el relato, una historia de superación de una mujer que ha sufrido malos tratos, quedó para siempre encerrado en un volumen junto al resto de finalistas y ganadores de esa convocatoria, y me fue entregado en un acto muy emotivo en el Ateneo, lo que fue un premio en sí mismo.
“Si yo tuviera el corazón”
RENACIMIENTO, REVISTA DE LITERATURA 65-66. 2012.
Este relato se publicó en el último número de la revista Renacimiento, dirigida por el escritor peruano Fernando Iwasaki, en mayo de 2010. Fernando me había pedido un relato para Renacimiento un par de años antes, cuando leyó mi “Escena con fumador en blanco y negro” y, la verdad, me hizo una ilusión inmensa: no era para menos. Escogí este porque, a mi modo de ver, era el más redondo que había escrito hasta entonces y porque tenía una extensión en la que me sentía cómoda: ni la brevedad de los dos folios ni la exigencia de los diez o doce que encuentro muy complicada cumplir con dignidad.
Otros relatos
RELATOS EN EL CANAL. Canal Literatura, 2007.
“Escena con fumador en blanco y negro”. Es mi puesta de largo como cuentista, porque aunque fuera un modesto tercer premio, el concurso de Canal Literatura tenía una repercusión enorme a escala nacional, y un importante apoyo de los medios. Un lector dijo que le había recordado las películas del neorrealismo italiano. Recuerdo que justo antes de que la presentadora dijera nuestros nombres sentí la seguridad absoluta de que iba a ganar en alguno de los puestos. Cogí la mano a mi amiga Mónica, que me acompañaba, y se lo dije. Un segundo después sonaba el título y mi pseudónimo. Eleanor Rigby. Era junio de 2007.
“Todos los cielos del mundo”. Tengo mucho cariño a este relato, humilde y sin pretensiones. Fue el primero que vi impreso en papel y, aunque resulte prolijo, no me queda más remedio que contar aquí la historia de su nacimiento. Durante una convalecencia más prolongada de lo deseado, mi hermana me trajo el aviso de un concurso que convocaban en el colegio al que habíamos ido de pequeñas, al que iban sus hijos. Nunca había enviado nada a un concurso. Me daba pereza y reparo a partes iguales. “No tengo tiempo de preparar nada”, le dije, “ni nada que encaje”. Pero no se rindió. “Algo tendrás”, respondió en tono de amonestación. Así que pescamos entre los descartes (casi 100 páginas) y los apuntes (otras cien) de una novela que estaba (que aún estoy) escribiendo. Había un episodio muy bonito que se ajustaba a la temática y a la extensión exigidas, y sólo precisaba un par de retoques. Así que imprimimos tres copias, las metimos en un sobre cerrado con mis datos personales y buscamos un pseudónimo. Tenía en el escritorio una pila de libros suyos, preparados para devolvérselos. Arriba del todo, Carlota Fainberg de Antonio Muñoz Molina. Ese fue mi pseudónimo. Mi hermana se llevó todo el paquete y, por lo que deduje después, lo entregó a tiempo. Un par de meses más tarde me llamaban a casa, casi a las diez de la noche. Era una monja del colegio: había ganado el concurso en la modalidad de exalumnas, y se había dado cuenta de que yo vivía lejos y, probablemente, no asistiera motu proprio a la ceremonia de entrega… Conservo la revista del colegio: se la entregaron a mi sobrino y lleva su nombre y su edad (¡4 años!) escrito a boli. El título de la revista: Siempre adelante. Lo mismo fue profético.
“El estanque”. No sé cómo había llegado a mis manos una revista de esas que llaman “de estilo de vida”, de título Arte de Vivir. Formato poco habitual en cuanto a medidas, papel grueso satinado, fotos espléndidas, y buenos reportajes culturales: francamente atractiva de hojear. Vi que incluía además un relato enviado por un lector y, llevada seguramente por el subidón del premio, me animé a enviarles uno mío. En aquella época escribía mucho, así que escogí una de mis criaturas favoritas, inspirada en una historia real que me habían contado, y se la envié. Un par de meses después recibía un ejemplar de la revista (el número correspondiente a septiembre de 2004) con mi cuento impreso, maravillosamente ilustrado por Ruth Guix.
“La última tarde”. Esta fue la primera historia que escribí en mi vida. La primera que escribí entera, que contaba una historia que quería contar, que tuvo muchas páginas de sobra y en la que trabajé durante más de un año. Está dedicada a mi madre, y no la encontraba adecuada para ningún concurso, para ninguna publicación. Cuando en junio 2007 un grupo de amigos participantes en un taller de edición publicamos un volumen conjunto de relatos nuestros, decidí incluirlo en él: Relatos contra el olvido.
“Veinte años no es nada”. Es un relato que empecé a escribir en un taller impartido por Espido Freire. Teníamos que elaborar una historia a partir de un vídeo musical. El mío era Babies, de Pulp. El reto era escribirlo totalmente en diálogo, sin descripciones. Mis lectores podrán juzgar si conseguí superarlo: se publicó en junio de 2008 en el volumen de alumnos de la Escuela de Escritores de Madrid –allí conseguí pulirlo y redondearlo a mi gusto, con la ayuda de Isabel Calvo– titulado El sueño del gato.
“Visión crepuscular”, publicado en Culturamas en enero de 2011. Es un relato muy breve que me pareció adecuado para una publicación digital, y de lectura amena: leí un aviso en el que pedían textos de diversa índole y me animé a enviar este. La verdad es que si no he repetido en Culturamas ha sido sólo por falta de tiempo…
Sobre mí
Soy licenciada en Filología Inglesa por la Universidad Complutense de Madrid. La traducción es mi oficio; la lectura y la escritura, mi pasión. Las tres se mezclan en mi vida en diversos porcentajes, de manera que no concibo un día donde falte una de ellas. He publicado ya unos cuantos libros traducidos y relatos en revistas y antologías y he colaborado en distintos medios de prensa escrita, real o virtual, haciendo crítica y reseñas literarias y de música, entrevistas, y escribiendo columnas. Recientemente he publicado el ensayo biográfico Dickens enamorado (Fórcola Ediciones, 2012)
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Mi blog

Puedes leerme en mi blog, De libros y de hojas, una bitácora que no pretende erigirse en tribuna de opiniones inamovibles sobre el panorama actual de la literatura. No pretende ser una página de crítica ni de prescripción, aunque a veces no pueda evitarlo. Nace con el modesto cometido de ser un medio de comunicación entre amigos y gentes afines y da la bienvenida a todos cuantos deseen participar, debatir y disentir. Si lees, escribes, y quieres, abre la tapa y empieza a pasar páginas.
Algo más
Notas y reseñas
Artículos propios
Catherine Dickens, la sufridora silente. Revista Ambos Mundos
Sobre traducciones
Novelistas, Henry James, Germán Gullón el El Cultural
Sobre Dickens Enamorado
Retomar a Charles Dickens en la madurez. Revista Pérgola
Chales Dickens, Enamorado. El blog de Antón Castro.
La memoria y los afectos. Patricia Godino, El diario de Córdoba
Un amor entre dos mundos. Juan Malpartida, Letras Libres
Dickens enamorado. Guzmán Urrero, The Cult
Dickens o los problemas con las mujeres de un escritor victoriano, Miguel Ángel Ordovás, El Periódico de Aragón
Descubrir a Dickens a través de sus amores, Entrevista de Noelia Camacho, La Razón (Valencia)
Las tres caras del amor en Dickens, Juan Manuel Játiva, El País (Valencia)
Carlos Dickens, el poder de la piedad. Agustín de Rivarol, La Gaceta
Sobre Crónicas literarias y autorretrato
Grabrielle d’Annunzio, vida, obra y leyenda del último gran vate italiano. La Gaceta.
DAnnunzio el hombre que sí perdonó Italia. Toni Montesinos, La Razón.
Vida peligrosa. Christopher Dominguez Michael, Letras Libres.











































